Más motivos para creer en la soberanía de Dios

por: Roger Smalling, D.Min

Extracto del libro Sí, Jesús

Tercer fundamento: Los decretos divinos        

Porque él dijo, y fue hecho; El mandó, y existió. Salmos 33:9

El tercer fundamento de la soberanía de Dios contesta a la pregunta, ¿de dónde proviene la realidad? Según la Biblia, toda la realidad es producto de los decretos divinos hechos antes de la fundación del mundo.

Por la fe entendemos haber sido constituido el universo por la palabra de Dios... Hebreos 11:3

Este versículo puede ser traducido como: Por la fe entendemos que fueron establecidas las épocas... Es decir, que los eventos históricos buenos o malos, se han desarrollado por la voluntad de Dios. Esto incluye tanto los eventos más importantes, como los más insignificantes.

Señor, digno eres de recibir la gloria y la honra y el poder; porque tú creaste todas las cosas, y por tu voluntad existen y fueron creadas. Apocalipsis 4:11

Esta afirmación es terminante. Todas las cosas deben su existencia a la voluntad de Dios.

A menudo en los Evangelios leemos: Esto aconteció para que se cumpliese lo dicho por el profeta... Esta frase no dice que el profeta simplemente habló del evento. Dice que el evento aconteció a fin de cumplir con los decretos de las Escrituras. Normalmente las personas involucradas en cumplir estas profecías no tenían conciencia de que estaban cumpliendo un decreto divino. En esto se ve el principio básico de la soberanía de Dios:

La realidad es producto de la voluntad de Dios.

Una profecía es simplemente una declaración de esa voluntad. La realidad sigue a lo que Dios manda. Por lo tanto, ciertas profecías causan los eventos profetizados y no simplemente que la profecía pronostica el evento. Unos ejemplos son:

Jesús mandó a sus discípulos a buscar cierto asno atado en una aldea. Seguramente los dueños no sabían de la profecía de Zacarías respecto a la entrada triunfal de Cristo en Jerusalén. Todo el incidente tiene las marcas de la soberanía de Dios, en el sentido de que la profecía era más que una simple predicción. Era un designio divino (Mateo 21:1-4).

Cuando vino la multitud para apresar a Jesús en Getsemaní, él dijo que esto sucedía para que se cumplan las Escrituras (Mateo 26:55-56). En los textos que tratan del arresto y crucifixión de Jesús, se indica claramente que todo sucedió según el consejo divino. ...para hacer cuanto tu mano y tu consejo habían antes determinado que sucediera. Hechos  4:28

Los soldados romanos se repartieron los vestidos de Jesús, para cumplir con lo dicho por el profeta. Pero no tenían conciencia de haber cumplido las Escrituras ya que eran paganos.

¿Cómo conoce Dios el futuro con certeza? Unos dicen que Dios tiene una facultad mental que le permite ver el futuro e investigar cuáles eventos van a pasar. Es como si tuviera un telescopio para observar el futuro. Dios forma luego sus planes a base de esta presciencia. Esta teoría se llama presciencia divina.

Esta es la opción que multitudes de cristianos creen hoy en día. Es cierto que la palabra presciencia se encuentra en la Biblia. Pero interpretarla en términos de una mera observación divina pasiva es una definición deficiente. Esta deficiencia se revela al preguntar, ¿Quién creó el tiempo? ¿Lo creó Dios? O, ¿es el tiempo algo que Dios descubrió por casualidad en el transcurso de la eternidad?

Si Dios creó todo, también creó el tiempo.

Y si es Creador del tiempo, también es Creador de los eventos que suceden en ello.

Si negamos esto, estamos afirmando que Dios creó el universo sin ningún propósito, o sin saber lo que estaba creando.

La única opción que queda es el concepto de los decretos soberanos. Dios conoce el futuro porque la realidad es producto de su voluntad. El futuro no es algo que Dios prevé. Es algo que ha creado. La presciencia de Dios es simplemente su propio entendimiento de sus propósitos, que ningún poder en el universo puede alterar.

La Biblia entera y la experiencia personal de los creyentes son testimonios de la veracidad de los principios ya expuestos. Toda la realidad es producto de decretos divinos hechos antes de la creación del mundo. Sus decretos son inmutables. No pueden ser ni cambiados ni resistidos. El hombre, los ángeles y los demonios están limitados a lo que Dios les permite hacer. Todo forma parte de un gran plan que resultará para la gloria de Dios.

Cuarto fundamento: Dios es dueño de todo

En un estudio bíblico una dama preguntó, ¿Quién es dueño de la tierra? ¿Dios o Satanás? Con toda la maldad que pasa aquí, ¡uno diría que es del diablo!

¿Qué dicen las Escrituras?

...para que sepas que de Jehová es la tierra. Éxodo 9:29b

...porque Mía es toda la tierra. Éxodo 19:5b

He aquí, de Jehová tu Dios son los cielos, y los cielos de los cielos, la tierra, y todas las cosas que hay en ella; Deuteronomio 10:14

Todo lo que hay debajo del cielo es mío. Job 41:11

Tuya es, oh Jehová, la magnificencia y el poder, la gloria, la victoria y el honor; porque todas las cosas que están en los cielos y en la tierra son tuyas. 1Crónicas 29:11

Tuyos son los cielos, tuya también la tierra; El mundo y su plenitud, tú lo fundaste. Salmos 89:11

En la caída de Adán, Dios no perdió nada. El único perdedor fue Adán.

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