“Jesucristo le enseñó a sus discípulos a orar, sanó por medio de sus oraciones, reprendió la adoración corrompida en el templo (el cual, dijo, debería ser ‘casa de oración’) e insistió en que algunos demonios solo pueden ser exorcizados por medio de la oración. Él oró regularmente y a menudo con fervientes lágrimas y clamor (Hebreos 5:7) y algunas veces durante toda la noche. El Espíritu Santo descendió sobre Jesucristo y lo ungió mientras oraba (Lucas 3:21-22) y mientras oraba él se transfiguró mostrando la gloria divina (Lucas 9:29). Cuando enfrentó su crisis más grave, lo hizo orando. Lo escuchamos orando por sus discípulos y por la iglesia la noche anterior a su muerte (Juan 17:1-26) y luego rogar agónicamente al Padre en el huerto de Getsemaní. Finalmente, murió orando”.
— Tim Keller, Experiencing Awe and Intimacy with God, pg. 27.

La oración es un elemento esencial de nuestro ministerio. El equipo de oración Intercesion938 desea que sus miembros oren intensamente por obreros para la cosecha de hispanohablantes en los Estados Unidos.

Para participar en este equipo, simplemente envíe un texto con la palabra Mateo938 al 678-335-1998

Todos los sábados a las 9:38 am hora del este de los Estados Unidos, los miembros de este equipo reciben un texto recordándoles que oren por más obreros para la cosecha hispana.